Desespinaba el salmón y pensaba, mientras descubría al tacto cada uno de esos alfileres óseos que se esconden baja la carne del maguro. Nuevamente sorprendida - como cada vez que me encuentro con una expresión de la naturaleza tan clara, simple y pura- me dije: por cada veta blanca que tiene el salmon rosado en su carne, tiene una espina. Quien pudo hacerlo tan bien???
Pd: Delicioso....
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